Pep Guardiola no seguirá en el Manchester City la próxima temporada. El club inglés ya tiene la confirmación de que el técnico catalán no renovará el contrato que expira al final de este curso. Quedan dos partidos: una visita al Bournemouth y la recepción al Aston Villa en casa. Podrían ser los últimos de su etapa, o los últimos de una temporada que todavía guarda una incógnita. Guardiola tiene opciones matemáticas de ganar la Premier League, pero para ello necesita que el Arsenal pierda terreno. Un escenario posible, aunque difícil.
Sea como sea, el balance de su década en el City es difícil de igualar. Veinte títulos: seis Premieres, cinco Carabao Cup, cuatro FA Cup, tres Community Shields, una Champions League, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. Esta temporada ya ha ganado dos copas, la Carabao y la FA, y todavía aspira a cerrarla con el triplete.
Maresca, el nuevo técnico
El sustituto ya es conocido y tiene el contrato firmado. Enzo Maresca, que hasta hace poco entrenaba al Chelsea, ha sido elegido por el director deportivo Hugo Viana por su familiaridad con la filosofía y los métodos de trabajo del club. Maresca conoce el entorno desde dentro, y por eso se apostó por él para afrontar el reto de sustituir al mejor entrenador de la historia del City.
Su etapa en el Chelsea terminó de forma repentina por desavenencias con la directiva, pese a haber ganado la Conference League y el Mundial de Clubes. Antes de incorporarse al City habrá que cerrar el acuerdo económico pendiente con el conjunto londinense, ya que su salida no se resolvió en términos pactados. No se espera ningún obstáculo relevante.
El final de una era
Guardiola llegó al City en 2016. El equipo ya era un club de primer nivel, pero él lo transformó en una referencia europea y táctica mundial. Seis años consecutivos entre los mejores de la Premier, una Champions conseguida en 2023 y un juego que ha influido en generaciones de entrenadores. Su huella va mucho más allá de los trofeos.
La noticia no ha sorprendido a nadie que siga al club. Desde hacía meses se daba por hecho que su etapa llegaba a su fin, y el club había preparado la transición en silencio. Ahora que es oficial, el fútbol inglés cierra un capítulo que tardará mucho en repetirse, si es que se repite.







