El proyecto piloto apuesta por una atención más emocional, coordinada y preventiva a los niños y adolescentes que viven en centros residenciales
El departamento de Derechos Sociales e Inclusión ha presentado el proyecto piloto Camins, una iniciativa impulsada conjuntamente con el Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues, que busca mejorar la atención a los niños y adolescentes que viven en centros residenciales de acción educativa (CRAE) y favorecer, siempre que sea posible, su regreso al núcleo familiar.
La presentación se ha realizado en el CRAE de Collbató, uno de los tres centros escogidos para poner en marcha esta prueba piloto. Durante la visita, la consejera Mònica Martínez Bravo conversó con niños y adolescentes residentes en el centro, así como con los equipos educativos que trabajan, y defendió la necesidad de avanzar hacia modelos de atención menos institucionalizados.
«El objetivo es que los CRAE sean el último recurso y que los niños puedan crecer en entornos familiares», afirmó Martínez Bravo, quien aseguró que el Departamento inicia ahora una etapa centrada en la innovación y la transformación del sistema de protección a la infancia.
Bienestar emocional
El proyecto pone el foco en el bienestar emocional de los niños y adolescentes tutelados, muchos de los cuales han vivido situaciones familiares complejas, experiencias traumáticas o rupturas afectivas que pueden afectar a su desarrollo emocional y social. Estas vivencias se traducen a menudo en dificultades para gestionar emociones, problemas de conducta o relaciones sociales marcadas por la desconfianza y la inseguridad.
Para afrontar estas situaciones, Camins apuesta por la denominada disciplina positiva, una metodología educativa que busca entender el origen de los comportamientos difíciles y trabajarlos desde el acompañamiento emocional, el respeto mutuo y la construcción de vínculos seguros. El objetivo no es sólo intervenir con los niños, sino también dar herramientas a los adultos que les rodean —familias y profesionales— para que se conviertan en figuras de apoyo y estabilidad.
El programa combina estrategias educativas y terapéuticas con acciones específicas de apoyo a las familias para reforzar sus capacidades parentales y facilitar, cuando sea viable, el regreso de los niños a sus hogares.
El CRAE de Collbató es uno de los tres centros donde ya se ha empezado a desplegar el proyecto piloto, junto con el CRAE Pau Piferrer de Badalona y el CRAE Betània de Sant Pere de Ribes. Los centros seleccionados comparten características concretas: tienen dimensiones reducidas, acogen a niños y adolescentes de entre 4 y 16 años y disponen de equipos profesionales estables y familias implicadas en el proceso de trabajo.
Para reforzar la atención integral, cada CRAE ha incorporado un equipo formado por una trabajadora social, una terapeuta ocupacional y una educadora social, que trabajan coordinadamente con los Centros de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ), los equipos de atención a la infancia y otros servicios sociales y educativos.
Los profesionales de los centros también reciben formación continua en ámbitos como la disciplina positiva, el trauma, el neurodesarrollo y la resiliencia emocional. Además, el proyecto contempla revisar protocolos internos y adaptarlos a este nuevo modelo de acompañamiento más centrado en las necesidades emocionales de los niños.
Una de las claves del programa es la evaluación de resultados. El Departamento ha creado una comisión de seguimiento con representantes de Derechos Sociales, Salud y Sant Joan de Déu, y también ha seleccionado a dos CRAE más como grupo de control para comparar la evolución de los niños y las familias.
Entre los indicadores que se analizarán estarán la recuperación de tutelas por parte de las familias, la reducción de incidentes graves, la adaptación escolar, el estrés familiar o el bienestar emocional de los niños. A partir de los resultados obtenidos, el Departamento estudiará si el modelo puede extenderse a otros centros residenciales de Catalunya.







