Cuenta con un presupuesto de 3,5 millones de euros y contempla un centenar de acciones
El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado el Plan antirracista de la ciudad que se marca como horizonte temporal en 2036 y pretende ser una herramienta para combatir el racismo de forma estructural, transversal ya largo plazo que permita garantizar una igualdad real y efectiva de derechos, oportunidades y reconocimiento de todas las personas.
El plan está dotado con cerca de 3,5 millones de euros y se estructura en 6 ejes estratégicos que incluyen un total de 23 principales medidas y más de un centenar de acciones.
Construido a partir de un proceso de trabajo con el Consejo Asesor Antirracista y enmarcado dentro de la Medida de gobierno de derechos humanos y no discriminación 2025-2027, el documento contempla actuaciones en vivienda, educación, salud, participación y convivencia.
Con más de un centenar de acciones, este instrumento estratégico quiere incidir en tres ámbitos complementarios. Por un lado, la transformación institucional orientada a revisar prácticas, estructuras y mecanismos internos para garantizar una actuación pública coherente con los principios de igualdad y no discriminación.
Por otro lado, desplegar una serie de medidas concretas que incidan directamente en las condiciones de vida de las personas en aspectos como la vivienda, la educación, la salud, la participación o la convivencia.
El tercer ámbito de actuación es extender el compromiso a nivel global a través de las redes de ciudades internacionales para convertir a Barcelona en un referente internacional del antiracismo.
El plan contempla incorporar la perspectiva antirracista en toda la acción municipal, para evitar la reproducción de desigualdades y el racismo institucional. Entre las medidas incluidas destacan la formación del personal municipal en antirracismo o la revisión de procesos administrativos. Así, se desarrollará, entre otras acciones, un protocolo específico contra la discriminación racial en el acceso a la vivienda, se promocionará la diversidad en la plantilla municipal y se incluirán cláusulas de contratación con perspectiva intercultural y antirracista.
También se prevé la creación de un Observatorio Antiracista de Barcelona, como espacio independiente de conocimiento, seguimiento e incidencia, encargado de analizar la ejecución del Plan, elaborar estudios y revisar el impacto de las políticas públicas para identificar y desmontar las estructuras y narrativas racistas.
Se prevé desarrollar sistemas de recogida de datos y análisis que mejoren la comprensión del racismo y permitan diseñar y ejecutar políticas municipales más eficaces. Se realizarán estudios sectoriales anuales, se incorporarán preguntas específicas a la Encuesta de salud y también categorías de autoidentificación étnicoracial en estudios y encuestas municipales.
També es promourà la participació de les persones i comunitats afectades pel racisme en la vida comunitària i en els espais municipals. Les mesures s’enfoquen a promoure la diversitat als espais de participació, com el Consell Antiracista, i donar suport a iniciatives de convivència intercultural als barris.
Otro de sus objetivos es desmontar estereotipos, prejuicios y discursos de odio, así como promover una ciudadanía crítica, informada y comprendida.
El Plan antirracista quiere extender el compromiso antirracista a nivel internacional y convertir a Barcelona en un referente de la lucha contra el racismo. Las medidas de este eje tienen como objetivo construir alianzas estratégicas con organismos internacionales y multilaterales con el compromiso antirracista. Barcelona impulsará ese liderazgo de las políticas antirracistas desde la red de ciudades europeas contra el racismo (ECCAR), donde ocupa la vicepresidencia.







