El presidente español apuesta por mejorar la accesibilidad a los inmuebles y dar prioridad al uso residencial frente al turístico
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, considera necesario intervenir en el mercado de la vivienda y actuar para facilitar su acceso. «Hay que gobernar el mercado de la vivienda. Debemos actuar, sin duda», ha afirmado este lunes, a menos de 24 horas de que el nuevo decreto sobre esta materia llegue al Consejo de Ministros.
Sánchez no ha concretado qué medidas incluirá la nueva norma, pero sí ha señalado algunas de las prioridades del Ejecutivo. Entre ellas, situó «la accesibilidad» a la vivienda, la necesidad de «privilegiar» el uso residencial por delante del turístico y el incremento de la oferta asequible, que debe ser también «adaptada a las nuevas realidades sociales».
El presidente español hizo estas consideraciones durante la presentación del informe ‘Vidas futuras’, un estudio elaborado por el gobierno español que analiza las trayectorias vitales de la población residente en el Estado y plantea cómo pueden evolucionar hasta 2050. Sánchez definió la vivienda como uno de los grandes «retos» de las próximas décadas.
En este contexto, advirtió de que los cambios demográficos no deberían limitar las expectativas vitales de la población, especialmente de los más jóvenes. «Las tendencias demográficas no pueden impedir el desarrollo de los proyectos de vida de todos, particularmente de los jóvenes», aseveró.
Illa reclama límites a la especulación inmobiliaria
Por su parte, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha reivindicado la necesidad de intervenir en el mercado de la vivienda para contener la especulación y garantizar su acceso. «Hay que poner límites al poder desenfrenado del dinero, de la codicia y la especulación», ha afirmado.

Illa ha asegurado que el Gobierno «redoblará esfuerzos» en materia de vivienda, que ha definido como una «prioridad». En este sentido, reivindicó el compromiso del ejecutivo con las personas en situación de vulnerabilidad. «El Gobierno está junto a las personas vulnerables, en materia de vivienda y en todas las materias», ha afirmado, y ha reconocido que «son días de actualidad desgarradora en esta cuestión».
El presidente ha defendido que los poderes públicos tienen un papel determinante ante los problemas de acceso a la vivienda y ha mantenido que «poner límites también es labor de los gobiernos».
Hogares más pequeños y viviendas más flexibles
El informe «Vidas futuras» prevé que el parque residencial también deberá adaptarse a la evolución de la sociedad. Según el documento, en el 2050 las viviendas serán «más pequeñas y diversas» y, a la vez, «más flexibles».
La previsión parte de la tendencia a la reducción del tamaño medio de los hogares, que, según el estudio, «seguirá descendiendo en las próximas décadas». Esto comportará también una disminución del número de dormitorios de las viviendas.
En paralelo, el informe anticipa un cambio en la distribución de espacios interiores. «Ganarán peso los espacios capaces de adaptarse a varias necesidades cotidianas, combinando zonas abiertas con otras más reservadas», señala.
Por lo que respecta a la distribución territorial, las grandes áreas metropolitanas concentrarán previsiblemente una parte importante de los cambios residenciales. El documento alerta de que este proceso podría profundizar en la distancia entre los territorios urbanos y rurales.
El acceso a una vivienda seguirá estrechamente relacionado con factores como la estabilidad laboral, la formación de una pareja o el apoyo familiar, según el estudio.
Las ciudades medianas, como alternativa
El informe apunta también a una diversificación de las opciones residenciales. En este escenario, las ciudades medias podrían ganar protagonismo como alternativa a las grandes áreas metropolitanas, especialmente frente al aumento del precio de la vivienda y la presión demográfica.
A este fenómeno se sumarían la expansión del teletrabajo, una mayor flexibilidad laboral, las mejoras en las conexiones de transporte y el creciente interés por vivir en entornos con más espacios verdes y unas condiciones climáticas más favorables.
Otro de los factores que destaca el estudio es el elevado porcentaje de propietarios entre la generación del baby boom, que sitúa en el 90%. Según el informe, el relevo generacional podría contribuir a incrementar la oferta disponible tanto a través de viviendas que actualmente son segundas residencias y que podrían pasar a ser habituales como mediante la puesta en circulación de los recursos procedentes de las herencias.
«La vivienda del futuro responderá a una sociedad más diversa, más móvil y con trayectorias vitales menos lineales», concluye el documento.








