Las autoridades israelíes deportaron al brasileño Thiago Ávila y al ciudadano español Saif Abu Keshek, integrantes de la segunda flotilla Global Sumud, una iniciativa internacional de apoyo humanitario a Gaza.
La embarcación en la que viajaban fue interceptada el 29 de abril cerca de aguas griegas, mientras el grupo intentaba llevar ayuda a la población afectada por la guerra en el enclave palestino. Tras la operación israelí, ambos activistas fueron trasladados a Israel, mientras que más de un centenar de participantes de la misión fueron enviados a la isla de Creta, en Grecia.
Los gobiernos de Brasil y España reaccionaron duramente contra las detenciones y emitieron una declaración conjunta en la que consideraron ilegal la actuación israelí y denunciaron una violación del Derecho Internacional.
“Los gobiernos de Brasil y España condenan, en los términos más enérgicos, el secuestro de dos de sus ciudadanos en aguas internacionales por parte del Gobierno de Israel […]
Esta acción flagrantemente ilegal de las autoridades de Israel, fuera de su jurisdicción, constituye una afrenta al Derecho Internacional, susceptible de ser llevada ante tribunales internacionales, y configura un delito en nuestras respectivas jurisdicciones.
Los gobiernos de Brasil y España exigen al gobierno de Israel el retorno inmediato de sus ciudadanos, con plenas garantías de seguridad, y que se facilite el acceso consular inmediato para su asistencia y protección.”
Por otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel defendió el procedimiento realizado y publicó un mensaje en la red social X en el que afirmó:
“tras la conclusión de la investigación, los dos provocadores profesionales, Saif Abu Keshek y Thiago Ávila, de la flotilla de provocación, fueron deportados hoy”
De acuerdo con documentos judiciales israelíes, las autoridades acusaban a los activistas de mantener contacto con agentes extranjeros y organizaciones terroristas, además de colaborar con el enemigo y participar en actividades vinculadas al terrorismo.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó la actuación israelí el pasado 5 de mayo y describió el episodio como “injustificable”. También señaló que el caso genera “gran preocupación” y que debería recibir una condena internacional.
La organización de derechos humanos Adalah asumió la defensa de los dos activistas. Durante las audiencias, los abogados sostuvieron que las acusaciones carecían de fundamento jurídico y denunciaron que no existía ninguna imputación formal contra ellos. Según la defensa, la detención fue mantenida únicamente para prolongar los interrogatorios.
Adalah denunció además que Thiago Ávila y Saif Abu Keshek fueron sometidos a torturas mientras permanecían bajo custodia israelí, acusación rechazada por las autoridades del país.
Thiago Ávila regresó a Brasil este lunes 11 de mayo. Saif Abu Keshek, en tanto, llegó un día antes a Barcelona, donde declaró ante la prensa que su principal preocupación sigue siendo la situación de los palestinos detenidos en cárceles israelíes.








