El programa AdaptaClima 2030 de la Diputación de Barcelona ha movilizado 16 millones de euros desde 2024
La Diputación de Barcelona ha impulsado en los últimos años sus políticas para adaptar las ciudades a la emergencia climática y desde 2024 ha impulsado un millar de proyectos que han supuesto movilizar 16 millones de euros.
Los últimos años han sido los más cálidos desde que se tienen registros y han situado al planeta por encima del umbral de 1,5 grados centígrados de incremento de temperatura que la comunidad científica consideraba clave para limitar los impactos del calentamiento global. Este escenario se traduce en una mayor frecuencia e intensidad de sequías, inundaciones, grandes incendios forestales y oleadas de calor que afectan directamente a la salud, el bienestar y la actividad económica de millones de personas.
El diputado de Acción Climática y Transición Energética, Marc Serra Solé, ha destacado que la adaptación al cambio climático ya no puede considerarse una política complementaria. Según señaló, se trata de una necesidad imprescindible para proteger la salud de la población, preservar la calidad de vida en los municipios y garantizar el funcionamiento de los servicios públicos en un contexto cada vez más condicionado por los episodios de calor extremo.
Serra remarcó también el papel fundamental de los gobiernos locales en esa transformación. «Es en los municipios donde los impactos del cambio climático se hacen más evidentes y donde se pueden desplegar las respuestas más efectivas», afirmó. En este sentido, defendió la necesidad de incorporar la mirada climática a todas las actuaciones urbanísticas y de planificación territorial.
Inversiones específicas
Para hacer frente a la emergencia climática, la Diputación de Barcelona puso en marcha en 2024 el programa AdaptaClima 2030, que prevé inversiones específicamente destinadas a la adaptación al cambio climático en el ámbito municipal.
Desde su creación, AdaptaClima 2030 ha movilizado a 16 millones de euros repartidos entre todos los municipios de la provincia según criterios de población. Las ayudas han oscilado entre los 20.000 y 75.000 euros por localidad y han permitido impulsar más de 800 proyectos en un total de 310 municipios. Además, el programa ha demostrado una elevada capacidad multiplicadora, puesto que por cada euro aportado por la Diputación se han movilizado hasta 3,6 euros adicionales en inversiones.
Las actuaciones desarrolladas a través del programa se han concentrado principalmente en tres grandes ámbitos de intervención. El primero corresponde a la naturalización de los espacios urbanos y la mejora de los entornos bioclimáticos mediante la plantación de arbolado, la creación de zonas verdes y la recuperación de espacios más permeables y frescos. Este tipo de actuaciones representan el 30% del total de los proyectos ejecutados.
La segunda línea de actuación, que concentra el 41% de las intervenciones, se centra en la generación de sombreado en el espacio público. Se trata de la instalación de toldos, pérgolas y otras estructuras que contribuyen a reducir la exposición directa al sol en calles, plazas, equipamientos y espacios de uso cotidiano de la ciudadanía.
Por último, el 29% de los proyectos han sido destinados a actuaciones de ahorro y eficiencia en el uso de los recursos, especialmente a través de la mejora de la eficiencia energética y térmica de los equipamientos municipales. Entre las medidas implementadas destacan la renovación de sistemas de climatización, mejora de los aislamientos y otras actuaciones orientadas a reducir el consumo energético y aumentar el confort interior de los edificios públicos.
Una nueva forma de entender el urbanismo
Según Serra, estas iniciativas forman parte de una nueva forma de entender el urbanismo y las políticas públicas. «Cada vez que construimos una escuela, transformamos una calle, hacemos una plaza o impulsamos un nuevo parque, incorporamos la perspectiva de la adaptación climática», subrayó. El diputado manifestó que el espacio público debe ser concebido como una infraestructura de protección climática capaz de reducir riesgos y proteger a la población ante los efectos del calor extremo.
Refugios climáticos
La Diputación de Barcelona también ha puesto en marcha la Red de Refugios Climáticos de la provincia (XAREC), una iniciativa destinada a apoyar a los municipios en la identificación, adecuación y promoción de espacios seguros durante las oleadas de calor. La red trabajará de forma coordinada con la Red Metropolitana de Refugios Climáticos e incluirá tanto refugios interiores, ubicados en equipamientos públicos acondicionados, como entornos de confort bioclimático situados en parques, jardines y otros espacios verdes urbanos.
También se ha dado a conocer la nueva «Guía para diseñar itinerarios de confort bioclimático», un documento que ofrece criterios técnicos para crear recorridos urbanos más agradables, accesibles y saludables. El objetivo es fomentar itinerarios naturalizados y pacificados que permitan a los ciudadanos desplazarse por el espacio público con mayor confort térmico durante los meses de más calor.







