La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha asegurado que la entrada en servicio de este nuevo autobús “es un paso adelante en la descarbonización de la movilidad”. Paneque ha remarcado que “avanzamos en la reducción del uso del vehículo privado y en la descarbonización de la flota de buses interurbanos de la Generalitat”, y ha añadido que esta apuesta por la electrificación “es un paso a favor de la transformación de la movilidad de Cataluña”.
Este mes ha comenzado a funcionar un nuevo autobús eléctrico que cubre la línea C10, la que comunica la comarca del Maresme con Barcelona.
La medida se enmarca en el proyecto de actuaciones para el fomento de la movilidad sostenible en el corredor del Maresme, impulsado por la Dirección General de Cambio Climático y Calidad Ambiental y que gestiona la Autoridad del Transporte Metropolitano de Barcelona (ATM), orientado a reducir las emisiones y mejorar el aire en este ámbito. “Este proyecto cuenta con una gran implicación territorial, ya que 25 de los 30 municipios del Maresme –que representan el 97% de la población de la comarca— están implicados en el proyecto”, ha asegurado Paneque, quien ha remarcado que “la electrificación es una pieza estratégica en el conjunto de las políticas del Govern”.
La línea C-10 –que circula por la N-II– es operada por la empresa Casas y “es vital para la movilidad cotidiana, ya que da servicio a las localidades de Mataró, Cabrera de Mar, Vilassar de Mar, Premià de Mar, el Masnou, Montgat, Badalona, Sant Adrià del Besós y Barcelona”, ha afirmado la consejera.
Refuerzo de la línea
En los últimos años, la línea C-10 ha experimentado un incremento notable de viajeros: “de los 252.584 viajeros en 2023 se pasó a 288.376 en 2024, llegando a los 358.867 usuarios en el año 2025, lo que representa un incremento del 24% en un solo año”, ha explicado Paneque. “Estos datos evidencian que esta línea tiene un peso determinante en la movilidad cotidiana de muchas personas de este corredor y de Cataluña”, ha asegurado la consejera.
El nuevo bus eléctrico realizará de media 95.000 kilómetros anuales, lo que equivale a dar más de dos vueltas al mundo. Tiene una autonomía de 450 kilómetros, es accesible a personas con movilidad reducida y está equipado con el sistema EyeShield, un asistente avanzado de prevención de colisiones que mejora la seguridad mediante alertas visuales y sonoras ante la presencia de peatones, ciclistas u obstáculos en el entorno del vehículo.
La incorporación del nuevo bus eléctrico tiene un coste de unos 530.000 euros, de los cuales 450.000 provienen de la financiación del Fondo Climático, “un instrumento que se alimenta precisamente de las tasas sobre las emisiones de dióxido de carbono, cerrando así un círculo virtuoso para la mejora de la calidad de vida”, ha señalado Paneque. De esta manera, los recursos derivados de los impuestos ambientales se reinvierten en proyectos que contribuyen a reducir las emisiones, mejorar la calidad de vida y avanzar hacia una movilidad más sostenible y equitativa. “Iremos haciendo seguimiento con indicadores de la calidad del aire, el reparto modal, la renovación de la flota y el despliegue de la infraestructura”, ha asegurado la consejera.
En el marco de los presupuestos de carbono, en los que “Cataluña ha sido una de las primeras regiones de Europa en aprobarlos”, Paneque ha explicado que “la reducción del impacto de la movilidad es prioritaria, especialmente cuando el vehículo privado representa la mitad de las emisiones de este sector”. “Cada usuario que deja el coche privado y utiliza el interurbano representa una mejor fluidez viaria y una ganancia colectiva”, ha afirmado la consejera.
En este sentido, Paneque ha destacado que “celebramos que las empresas concesionarias catalanas están haciendo un esfuerzo y comparten el objetivo con la Generalitat de llevar a cabo una transición desde los combustibles fósiles hacia un sistema energético renovable”. Actualmente, Cataluña dispone de 18 buses eléctricos en servicio en la red de interurbanos de la Generalitat.





