La investigación evidencia que la presencia de caña altera los ecosistemas acuáticos y facilita el desarrollo de larvas en ausencia de depredadores
Un reciente estudio científico ha puesto de manifiesto que la caña (Arundo donax), una planta exótica invasora muy presente en las riberas de ríos, balsas y canales, puede favorecer el crecimiento de las poblaciones de mosquito común cuando no hay depredadores naturales. La investigación, publicada en la revista NeoBiota, ha contado con la participación del Servicio de Control de Mosquitos del Consell Comarcal del Baix Llobregat, referente en la gestión de estos insectos en entornos periurbanos.
El estudio ha estado dirigido por el profesor Alberto Maceda-Veiga, de la Universidad de Barcelona, y liderado por el investigador Oriol Cano Rocabayera, con la colaboración de varios centros de investigación y universidades nacionales e internacionales.
La investigación revela que la acumulación de hojarasca de caña altera de forma significativa la calidad del agua y la composición de las comunidades biológicas. Estas modificaciones generan óptimas condiciones para el desarrollo de las larvas de mosquito, especialmente de la especie Culex pipiens. Mediante experimentos en microcosmos, los investigadores compararon los efectos de esta planta con los del cañizo autóctono (Phragmites australis), constatando que la presencia de caña incrementa tanto la supervivencia como el crecimiento de las larvas.
Según este estudio, este fenómeno está relacionado con la alteración de las comunidades de microeucariotas, organismos microscópicos esenciales para el equilibrio de los ecosistemas y que forman parte de la dieta de los mosquitos en fase larvaria.
A pesar de que todavía se conocen poco los impactos globales de las plantas invasoras de ribera, los resultados evidencian que pueden tener efectos directos sobre el bienestar humano. El aumento de las poblaciones de mosquitos puede acarrear molestias y, en algunos casos, riesgos sanitarios, ya que el mosquito común puede actuar como vector de enfermedades.
En este contexto, los investigadores subrayan la importancia de la colaboración entre el mundo científico y los servicios públicos. La participación del Servicio de Control de Mosquitos refuerza la necesidad de mejorar la capacidad de predicción, prevención y control en zonas con elevada presencia humana.
Los autores proponen priorizar la eliminación de la caña en espacios invadidos y apostar por la restauración con vegetación autóctona, así como ampliar la investigación sobre las preferencias de cría de los mosquitos y su relación con los depredadores naturales.
Pese a los riesgos detectados, los expertos piden evitar alarmismos y recuerdan que los mosquitos forman parte de los ecosistemas naturales. Destacan, además, que la labor de seguimiento e intervención de los servicios especializados permite mantener su control y minimizar su impacto en zonas habitadas.







