El conflicto educativo no da tregua: el calendario de movilizaciones prevé 17 jornadas de huelga hasta el 5 de junio, con cinco paros por centro en menos de un mes.
Hoy no ha empezado como un viernes cualquiera. En Lleida, poco después de las 7.30 de la mañana, decenas de docentes han cortado la N-240 a las afueras de la capital. Han volcado contenedores en la calzada. Han quemado mesas y sillas de escuela en medio de la carretera. El mensaje ha quedado claro: el conflicto educativo no se detiene.
Es el turno de Lleida, el Alt Pirineu y el Aran. Hoy sus profesores y maestros se incorporan al ciclo de huelgas que lleva días recorriendo Cataluña comarca por comarca. En el Alt Pirineu y el Aran la protesta ha arrancado frente a los centros, a la hora de entrada del alumnado. Después, los docentes de los Pallars Jussà y Sobirà, el Valle de Arán y la Alta Ribagorça se han concentrado en Les Bordes para cortar la N-230, cerca del túnel de Vielha, entre las 11.00 y las 13.00 horas con interrupciones cada quince o veinte minutos. Han repartido octavillas a los conductores, han explicado sus razones y han seguido adelante. Los del Alt Urgell y la Cerdanya han optado por una marcha por el túnel del Cadí.
Una reunión sin acuerdo y un calendario que se alarga
Ayer jueves la consellera Esther Niubó se sentó con los sindicatos. Hablaron durante horas. Salieron sin acuerdo. Eso sí, el Departamento abrió la puerta, por primera vez, a estudiar una mejora salarial que fuera más allá de los 3.000 euros anuales del pacto que CCOO y UGT firmaron con el Govern en marzo. Los sindicatos convocantes —USTEC, Professors de Secundària (Aspepc), CGT y la Intersindical— consideran ese acuerdo una solución de cartón. Quieren más. Mucho más.
Sus reivindicaciones no han cambiado: una subida salarial real, más recursos para la escuela inclusiva y menos papeleo. Mientras no llegue una respuesta a la altura, las huelgas continúan.
Y el calendario es largo. Hasta el 5 de junio hay previstas 17 jornadas de huelga en total, entre paros generales y territoriales. Cada escuela o instituto acumulará cinco días de paro en menos de un mes. Las tres jornadas generales —el 12 de mayo ya realizada, el 27 de mayo y el 5 de junio— afectarán a todos los centros de Cataluña a la vez. Las territoriales van por zonas, y en Barcelona y el Barcelonès la próxima cita es el lunes 18 de mayo. Falta poco.
Servicios mínimos, boicot a las colonias y cifras muy disputadas
La Generalitat ha fijado unos servicios mínimos de un docente por cada tres aulas en infantil, primaria y ESO. En los centros de educación especial el mínimo sube al 50% de la plantilla; en las guarderías, al 33%. El personal de comedor, cocina, acogida y extraescolares debe mantener la mitad de la actividad. Y en cada centro tiene que haber al menos un miembro del equipo directivo.
Pero las huelgas no son la única presión. Cerca de un millar de centros se han sumado a la campaña ‘Aturem les sortides educatives i les colònies’: los claustros han decidido suspender estas actividades el próximo curso hasta que lleguen mejoras reales. No es un gesto menor. Las familias lo notan, y mucho.
En cuanto al seguimiento, las cifras dependen de quién las dé. El Departamento calculó un 32% de participación en la huelga general del 12 de mayo. Los sindicatos hablaron del 70%. En la manifestación de Barcelona de ese día, la Guardia Urbana contó 26.000 personas; las organizaciones convocantes, 80.000. La distancia entre unos números y otros explica, en parte, por qué este conflicto lleva tantos meses sin resolverse.






