La política estadounidense incorpora una nueva voz al debate internacional sobre gasto militar, derechos humanos y prioridades sociales. Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, ha expresado su coincidencia con algunas de las posiciones defendidas por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, particularmente respecto a Palestina y al aumento de los presupuestos destinados a defensa.
En una entrevista con «El País Semanal», el dirigente neoyorquino reconoció que, ante esas dos cuestiones, se situaría del lado de Sánchez. La afirmación adquiere relevancia en un contexto marcado por el incremento del gasto militar en numerosos países occidentales y por el debate sobre hasta dónde deben llegar los compromisos de seguridad frente a las necesidades económicas de la población.
Mamdani resumió su crítica con una pregunta atribuida al rapero Tupac Shakur: «¿Por qué siempre parece haber dinero para la guerra, pero no para los pobres?». El interrogante condensa una de las ideas centrales de su discurso político: los recursos públicos deben medirse también por su capacidad para mejorar las condiciones materiales de quienes sostienen la economía desde las capas populares.
La cuestión palestina constituye otro punto de convergencia con Sánchez. Mamdani defiende una concepción universal de los derechos humanos y considera incompatible esa premisa con establecer excepciones dependiendo de quién sea la población afectada.
Su relación con Donald Trump es más compleja de lo que podría sugerir la habitual confrontación entre ambos espacios políticos. El alcalde evita definirse simplemente como un dirigente «anti-Trump» y sostiene que mantener interlocución con la Administración federal puede ser necesario para defender los intereses de Nueva York. La principal línea de conflicto se encuentra en materia migratoria, donde reclama la desaparición del ICE y cuestiona las actuaciones de la agencia federal encargada de hacer cumplir las leyes migratorias.
Según Mamdani, las operaciones migratorias han generado un clima de temor que afecta incluso a personas que cuentan con una situación administrativa regular, al considerar que determinados controles pueden estar condicionados por criterios raciales.
En el plano doméstico, su gestión busca convertir ese discurso ideológico en medidas concretas. Una de sus principales decisiones ha sido congelar los alquileres de cerca de un millón de viviendas reguladas, una política que afecta a más de dos millones de residentes.
Mamdani tampoco oculta su identidad política. «Sí, soy socialista», respondió al ser preguntado directamente por su ideología. Sin embargo, sostiene que el debate electoral estadounidense debería centrarse menos en las etiquetas y más en una pregunta práctica: quién puede permitirse vivir y prosperar dentro de la ciudad.
Los primeros datos de aprobación apuntan a que su mensaje está encontrando respaldo. En agosto, el 69% de los neoyorquinos aprobaba su gestión, veinte puntos por encima del nivel registrado en enero. Con ese respaldo, el alcalde comienza a proyectar una alternativa demócrata que no se limita a combatir a Trump, sino que pretende disputar el terreno político mediante vivienda, derechos sociales y una crítica directa a la prioridad otorgada al gasto bélico frente a la desigualdad.








