El organismo de Naciones Unidas recorta al 2 % su proyección para este año y mantiene en el 2,5 % la estimación para 2027, mientras advierte de las vulnerabilidades económicas y climáticas de la región.
América Latina y el Caribe crecerán menos de lo previsto en 2026. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) rebajó al 2 % su estimación de expansión económica para este año, de acuerdo con la actualización publicada el 22 de octubre. Para 2027, el organismo mantiene una previsión de crecimiento del 2,5 %, aunque advierte de un contexto internacional marcado por mayores riesgos externos.
El nuevo cálculo supone una reducción de dos décimas respecto al pronóstico del 2,2 % difundido en agosto. La revisión no anticipa una contracción de la actividad, sino un avance más limitado del previsto inicialmente. Además, las cifras corresponden al conjunto regional y no permiten concluir que todas las economías latinoamericanas evolucionarán de manera uniforme.
Un horizonte de mejora todavía sujeto a incertidumbres
La CEPAL espera que el crecimiento regional gane impulso el próximo año. Si se cumplen las previsiones actuales, la tasa pasaría del 2 % de 2026 al 2,5 % de 2027, lo que representa una aceleración de medio punto porcentual.
Sin embargo, esa diferencia expresa una expectativa y no una garantía de recuperación. La evolución de la economía mundial, los nuevos indicadores de actividad y los cambios en las condiciones externas pueden obligar a revisar nuevamente los cálculos.
El pronóstico para 2027 coincide con el presentado por la institución el 20 de agosto, cuando publicó su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026. La modificación de octubre se concentra, por tanto, en las perspectivas para el año en curso, mientras que la estimación para el siguiente permanece sin cambios.
La región sigue atrapada en un crecimiento insuficiente
Las cifras actuales cobran mayor relevancia al situarlas en una perspectiva de largo plazo. En su estudio de agosto, la CEPAL advertía de que la región podría encadenar cinco años de crecimiento medio próximo al 2,3 % si se materializaban sus proyecciones. A juicio del organismo, semejante desempeño resulta insuficiente para incrementar de forma sostenida los ingresos por habitante y reducir las desigualdades estructurales en materia de desarrollo.
Ante este escenario, la institución defendía la necesidad de impulsar la formalización productiva y elevar la productividad. Ambos objetivos están relacionados con la capacidad de las economías para generar más actividad y mejorar las condiciones en las que participan empresas y trabajadores.
La nueva rebaja no constituye, por sí sola, una confirmación de que las medidas propuestas vayan a aplicarse ni de que sus resultados estén garantizados. Sí vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que afronta una región cuya expansión económica continúa siendo moderada.
El cambio climático amenaza con agravar las dificultades
Las perspectivas económicas también están expuestas a riesgos ambientales. El 21 de septiembre, la CEPAL publicó un informe especial sobre el fenómeno de El Niño en el que calculó las posibles consecuencias de un episodio extremo para América Latina y el Caribe.
Según ese análisis, el impacto podría equivaler a una pérdida del 2 % del producto interior bruto (PIB) regional y empujar a 4,8 millones de personas adicionales a la pobreza. Se trata de estimaciones asociadas a un escenario climático adverso, no de pérdidas ya constatadas ni de cifras que deban descontarse directamente del crecimiento previsto para 2026.
El organismo identificó varios canales a través de los cuales el fenómeno podría afectar a la actividad económica y al bienestar social. Entre ellos figuran las dificultades para la agricultura, las amenazas a la seguridad alimentaria y las presiones sobre el suministro eléctrico.
La combinación de sequías, menor disponibilidad de agua y aumento de la demanda de refrigeración podría intensificar los problemas energéticos. Al mismo tiempo, los daños en cultivos básicos y la reducción de los ingresos rurales podrían agravar la vulnerabilidad de las comunidades que dependen de la producción agrícola.
Una expansión moderada bajo presión
Las nuevas previsiones de la CEPAL dibujan un escenario en el que la economía regional continúa avanzando, pero pierde dinamismo a corto plazo. La mejora calculada para 2027 ofrece una perspectiva más favorable, aunque sigue condicionada por la evolución de los riesgos internacionales y las vulnerabilidades internas.
Para interpretar estos datos resulta esencial distinguir entre las estimaciones de crecimiento, las revisiones de pronósticos anteriores y los posibles efectos de acontecimientos adversos. Cada elemento responde a una cuestión diferente y no debe confundirse con los resultados económicos definitivos.
La evolución de los próximos meses permitirá comprobar hasta qué punto las previsiones se ajustan a la realidad de cada país. Mientras tanto, la rebaja al 2 % vuelve a evidenciar las dificultades de América Latina y el Caribe para sostener un crecimiento más dinámico, capaz de traducirse en mayores ingresos y avances duraderos en las condiciones de vida de su población.







