Ayer abrió las puertas y ya se puede visitar. El Disseny Hub Barcelona acoge hasta el 6 de septiembre una de las muestras más ambiciosas de la temporada. «Seny i Rauxa. Notícia de l’arquitectura catalana» propone un viaje de ciento cincuenta años a través de la creación arquitectónica en el país, con más de quinientas piezas rescatadas de archivos y colecciones que raramente llegan al público. Todo ello se enmarca en la celebración de Barcelona 2026 Capital Mundial de la Arquitectura.
Detrás de la propuesta hay tres comisarios: Joan Roig, Carme Ribas y Victòria Garriga. El título no es casual. El seny —la mesura, el criterio— y la rauxa —el impulso, el atrevimiento— no son valores opuestos sino complementarios, y los comisarios los usan como hilo conductor para explicar por qué la arquitectura catalana tiene una voz reconocible y difícil de imitar. Ciento cincuenta años de tradición que se alimenta de tensiones creativas.
Un recorrido que no sigue el reloj
Nada de cronología lineal. La exposición se organiza por diálogos: obras de distintas épocas que se miran frente a frente, que se contrastan, que se interpelan. La lógica es dimensional —de la habitación al territorio, de la vivienda a la ciudad— pero los límites entre ámbitos no están cerrados. Una maqueta del siglo pasado puede resonar con un proyecto de hoy. Un plano de preguerra puede dialogar con una intervención urbana reciente. Aquí el tiempo no es una línea; es una red.
Entre las piezas hay planos, maquetas, fotografías y dibujos, pero también pinturas, esculturas y mobiliario que abren ventanas hacia la literatura, las artes plásticas y el diseño. Nombres como Ramon Casas, Joan Miró, Pablo Picasso, Antoni Muntadas o Fina Miralles comparten espacio con arquitectos de todas las épocas. Y la muestra reivindica con claridad a las mujeres arquitectas que han trabajado a lo largo de este siglo y medio, a menudo borradas de los relatos oficiales y escondidas tras firmas masculinas.
Una mirada que el mundo comparte
Anna Ramos, directora de la Fundación Mies van der Rohe, ha señalado que en un año en que Barcelona concentra la atención arquitectónica mundial, revisar la propia herencia con profundidad es un ejercicio necesario y oportuno. Lluís Nacenta, director del Museu del Disseny, ha definido la muestra como un proyecto «ambicioso, arriesgado y muy interesante», capaz de poner en circulación material que llevaba años guardado en almacenes.
El resultado es una exposición que no explica la arquitectura como una técnica, sino como una forma de cultura. Un organismo vivo que absorbe lo que pasa en el mundo y lo procesa con acento propio. Que se atreve. Que calcula. Que a veces hace las dos cosas a la vez.
«Seny i Rauxa» se puede visitar en el Disseny Hub Barcelona, en la plaza de les Glòries Catalanes, de martes a domingo. Horarios y precios, en la web del museo.









