Asegura que “ninguna conquista es irreversible”
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha alertado de la «fragilidad» de las instituciones y el sistema democrático en el marco de la conmemoración del 50 aniversario de la celebración del Día de Sant Boi, el primero después de la dictadura. Illa ha afirmado que «ninguna conquista es irreversible» y que «los derechos y las libertades hay que cultivarlos». «Cuesta muchos años y esfuerzo ganarles y poco tiempo perderlos», ha alertado.
Illa ha apuntado que la Diada de 1976 en Sant Boi reunió «todas las energías democráticas del país, que se encontraron bajo un mismo clamor».
El presidente ha destacado de aquella Diada «la voluntad irrefrenable y compartida de romper con cuarenta años de dictadura y abrir paso a la democracia». En esta línea, Illa ha clamado que la libertad que se reclamaba en Sant Boi «no era la de unos pocos. Era la de todos los que vivían, trabajaban o soñaban un futuro en esta tierra, vinieran de donde vinieran».
El jefe del Gobierno, ha defendido que «los derechos y las libertades no caen del cielo», hay que «conquistarlos cuando las condiciones son desfavorables, con gente dispuesta a arriesgar» y ha manifestado que «ninguna conquista es irreversible» y por tanto el derechos «hay que cultivarlos, ejercerlos y defenderlos» ya que «cuesta muchos años ganarlos.
El jefe del Ejecutivo ha defendido que debe «recoger el testimonio de aquel 11 de septiembre del 76, desde la admiración hacia quienes nos precediste» y hacerlo con «responsabilidad» y «con el mismo espíritu que se vivió en la plaza Catalunya de Sant Boi de Llobregat hace 50 años».

En el marco del acto conmemorativo, la alcaldesa de Sant Boi y presidenta de la Diputación, Lluïsa Moret, ha afirmado que «hoy celebramos el aniversario del día en que Sant Boi entró en la historia contemporánea de Catalunya y se convirtió en el epicentro de las reivindicaciones de todo un pueblo». «En nuestra ciudad nos sentimos herederos y mantenemos vivo año tras año el espíritu de aquella jornada», ha dicho, «en la que personas con diferentes sensibilidades políticas, ideológicas y sociales entendieron que tocaba realizar un acto de generosidad y lucha conjunta».
Por su parte, el abogado político Miquel Roca, uno de los oradores en aquella histórica Diada de 1976, ha reivindicado el valor de la «unidad» y el «respeto a la diversidad» en el esfuerzo por «preservar» la libertad. «Catalunya nos necesita a todos en nuestra lucha», ha dicho y ha añadido que «Catalunya somos todos, y Cataluña será del pueblo o no será».
«Hace 50 años decíamos que queríamos la libertad para conservarla. Éste sigue siendo nuestro compromiso», ha asegurado. Según el abogado, Cataluña es «sinónimo» de libertad, y ambos conceptos son «indisociables». Roca también ha compartido un aviso: «La lucha por preservar la libertad no termina nunca», ha dicho, y ha hecho un llamamiento a los oyentes a «comprometerse» y «servirla para siempre».
La de Sant Boi fue la primera celebración pública del Onze de Setembre después de la dictadura, celebrada cuando sólo habían pasado diez meses de la muerte de Francisco Franco y cuando el régimen aún mantenía de pie buena parte de sus estructuras. Prevista inicialmente en el parque de la Ciutadella de Barcelona, el Gobierno Civil acabó trasladándola al municipio del Baix Llobregat, donde reunió a decenas de miles de asistentes.








