El presidente Illa destaca el diálogo que se ha mantenido con los ayuntamientos para ejecutar el proyecto
El Gobierno de la Generalitat ha empezado a desplegar el Convenio Maresme, la hoja de ruta que debe transformar la movilidad en la comarca con una inversión total de 384 millones de euros.
Una de las primeras acciones será intervenir en la trama urbana de Mataró para pacificar la N-2. La carretera se ha dividido en diferentes tramos, con proyectos en marcha, pero el primero en aprobarse ha sido el de Mataró, lo que hará que las obras puedan empezar a principios de 2027. La mayoría de los tramos seguirán un modelo viario 1+1, pero por las características de Mataró, se ha decidido mantener el formato 2+2 en algún punto de la trama. El convenio también contempla mejoras en los accesos a la C-32 y ya se están redactando los proyectos ejecutivos de 5 enlaces entre Alella y Sant Pol.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha destacado que con el despliegue del convenio se hace realidad una demanda «largamente reivindicada» en el Maresme que generará un «efecto transformador» en la movilidad. Illa ha subrayado que este proceso se ha realizado en diálogo con los ayuntamientos quienes, según ha señalado, han tenido una actitud «constructiva».
Por su parte, la consellera de Territorio, Sílvia Paneque, ha señalado que las actuaciones en la red viaria del Maresme conllevan «ventajas» en términos de sostenibilidad y movilidad, pero sobre todo por los efectos sobre la pacificación de las tramas urbanas. «Estamos desplegando una política integral en el ámbito del transporte público, red viaria, intermodalidad y también esa movilidad activa que nos da seguridad y sobre todo sostenibilidad», ha dicho.
El objetivo final del Govern en el Maresme con el proyecto es conseguir una C-32 «más conectada», una N-2 «más amable» y una movilidad «más integrada». El Convenio Maresme establece que la Generalitat será la encargada de impulsar los estudios y proyectos necesarios y también licitar, adjudicar y ejecutar las obras correspondientes. Hasta 2032, el Estado aportará 384 millones de euros, cuyo grueso llegará a partir de 2028 y seguirá en años sucesivos.
El secretario de Movilidad, Manel Nadal, ha explicado que el proyecto quiere convertir la N-2 en una vía «más local e integrada» que favorezca también el transporte público y una movilidad descarbonizada. Asimismo, se busca mejorar la conectividad de la C-32 para captar el tráfico de paso que utilizaba la N-2 y otras carreteras o viales urbanos.
Nadal ha concretado la mejora de la conexión de la C-32 en un primer paquete de intervenciones en 5 enlaces: Alella-Masnou, Teià, Premià de Mar, Cabrils-Vilassar y Llavaneres. Inicialmente, se preveía un sexto enlace, el de Canet, que de momento ha quedado aparcado por falta de entendimiento entre distintos ayuntamientos. En una fase posterior, también se desarrollarán los accesos a la C-32 de Calella y Pineda. El primer paquete de intervenciones está presupuestado en 120 millones de euros, mientras que los accesos de Calella y Pineda tendrán un coste de 30 millones de euros. El inicio de las obras de los 5 primeros enlaces se prevé para 2029.
En cuanto a la N-2, la carretera de 40 kilómetros se ha dividido en 19 tramos de actuación. El Govern ha avanzado que el primero de los tramos donde se iniciarán las obras será Mataró, pero le seguirán las poblaciones del Baix Maresme y la parte norte.
Algunos de los rasgos distintivos de las obras serán una vía ciclable e itinerario peatonal continuo en todo el Maresme, la mejora de la accesibilidad a las estaciones y paradas de autobús y la reducción a un carril por sentido (excepto el tramo de Mataró, que en algún punto mantendrá 2).
Otras mejoras de conectividad
La mejora de enlaces de la C-32 se complementa con otras mejoras de conectividad. Por ejemplo, se actuará en la rotonda de acceso a la C-32 desde la BP-5002 en Alella o la rotonda en la intersección de la BV-5033 con el ramal de la C-32 en Sant Andreu de Llavaneres. Los presupuestos de estas obras no alcanzan el millón de euros cada uno. También habrá otros que mejorarán la conectividad entre el mar y la montaña, como la conexión entre la N-2 y la C-32 en el Vall de Gata-Draper o el Camí del Crist.
Las obras del proyecto también contemplan instaurar un carril autobús y bicicleta que se llama BRCAT, desde Blanes a Lloret, y mejorar el enlace de la C-32 con la GI-600 para mejorar la fluidez del tráfico en este punto final de la carretera.







