Pedro Sánchez compareció en el Congreso por primera vez desde que se hizo pública la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. En la sesión de control de este miércoles, el presidente del gobierno dejó clara su posición desde el primer momento: le daba «toda la presunción de inocencia y todo mi apoyo». No esquivó el tema. Lo puso en el centro.
La primera pregunta llegó del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que convirtió la situación de Zapatero en una cuestión política de urgencia. Sánchez respondió defendiendo el legado de su predecesor: recordó que Zapatero «no nos metió en una guerra ilegal, nos sacó de una y acabó con ETA». No aceptó ninguna lección moral de quien, dijo, «tiene tanto que callar y tantas vergüenzas que ocultar». Feijóo replicó que España «está gobernada por corruptos» y que se encargaría de cambiarlo. Sánchez no cedió: volvió a poner el espejo delante de los populares y recordó que al gobierno se llega ganando elecciones. «Las habrá en 2027 y si los españoles quieren, aquí seguiremos», concluyó.
Zapatero se defiende
El expresidente reaccionó a su imputación con un comunicado en vídeo. Negó cualquier implicación en el rescate de Plus Ultra y fue tajante: nunca había hecho gestiones ante ninguna administración pública ni sector público en relación con ese rescate. Reivindicó su trayectoria íntegra, pública y privada, y desmintió haber tenido jamás ninguna sociedad mercantil, ni en España ni fuera. Cerró el comunicado reafirmando su disposición a colaborar con la justicia.
El caso, en contexto
La Audiencia Nacional ha imputado a Zapatero por tráfico de influencias y otros delitos conexos en la investigación sobre el presunto blanqueo de dinero procedente de Venezuela, vinculado al rescate de 53 millones de euros que el gobierno concedió a la aerolínea Plus Ultra tras la pandemia. El juez José Luis Calama lo sitúa como presunto responsable de una estructura estable de tráfico de influencias y lo ha citado a declarar el 2 de junio. Es el primer expresidente de la democracia española investigado por corrupción.
Rufián y la fractura en la izquierda
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, intervino en la misma sesión y planteó el caso como una cuestión de fondo para todo el espacio progresista. Dijo que si la imputación era cierta «es una mierda» y que si era mentira «es una mierda aún mayor». Añadió que la situación le rompía el corazón a mucha gente de izquierdas y dejó claro que la izquierda «es otra cosa». Sánchez respondió volviendo a la presunción de inocencia y recordó que durante los gobiernos de Zapatero no hubo ningún caso de corrupción, a diferencia de lo ocurrido en etapas anteriores.







