El oficial no pasaba por la puerta de acceso del Santiago Bernabéu y del Camp Nou
La empresa catalana SEAT es una de las pocas que ha tenido el privilegio de fabricar un papamóvil, el vehículo con el que el papa Juan Pablo II se paseó durante su visita a España en 1982.
Cuando todo estaba preparado para la llegada del pontífice, la organización se percató de que el coche oficial del Vaticano, un Range Rover con una urna recientemente puesta, no pasaba por la puerta de acceso al Santiago Bernabéu y al Camp Nou del Barça.
«En ese momento la SEAT todavía era una empresa pública y nos contactaron para pedirnos un vehículo que se ajustara a las necesidades y un SEAT Panda encajó perfectamente», recuerda Isidre López, responsable de la sección de vehículos históricos de SEAT.
La principal demanda del Vaticano fue que se pudiera acceder al vehículo por la parte trasera, por lo que se transformó el Panda en una pick up con sujeciones. «El diseño y fabricación del coche fue algo muy rápido. De hecho tuvo que fabricarse en 15 días», apunta López.
Este modelo de coche es hoy día una de las piezas más valiosas de las que hay en el museo de la empresa. «Es una auténtica joya. Para SEAT, este coche es muy importante porque nos ayuda a entender la historia de nuestra compañía y nos pone en el mapa de los acontecimientos históricos que han sucedido», explica el responsable de la sección de vehículos históricos de la compañía.
López apunta como curiosidad que «el SEAT Panda es un modelo muy sencillo, tiene lo mínimo para funcionar, y estuvo al alcance de una de las personas más influyentes del mundo. Éste es un hecho que genera mucha curiosidad».







