El recinto hospitalario recupera los bancos modernistas donde el arquitecto ensayó técnicas que después aplicó en el Park Güell
El arquitecto Antoni Gaudí ensayó las grandes obras que posteriormente construiría en el Passeig de Gràcia de Barcelona, la Sagrada Familia y el Park Güell, con los internos del antiguo asilo de Sant Boi, ahora llamado Parque de la Salud Sant Joan de Déu. Los internos sirvieron de peones para dar forma a la obra más desconocida, enigmática y silenciada del brillante artista.
Coincidiendo con la conmemoración del centenario de la muerte de Gaudí, el Ayuntamiento de Sant Boi y el Parque Sanitario Sant Joan de Déu impulsan una programación conjunta de actividades culturales, educativas y divulgativas para poner en valor la huella del modernismo y la relación de Gaudí con la ciudad. La agenda contempla rutas, talleres, exposiciones, actividades escolares, propuestas familiares y acciones participativas, con el fin de difundir la figura del arquitecto desde una perspectiva contemporánea y recuperar espacios singulares del municipio vinculados al modernismo.
El conjunto arquitectónico modernista situado en el recinto del Parc Sanitari y conocido como el Jardín Invisible es uno de los puntos más visitado. Uno de los aspectos más destacados de este lugar son los bancos modernistas, recientemente restaurados, elementos revestidos con trencadís de colores vivos y decoración diversa.
La recuperación de estos elementos la ha dirigido el arquitecto David Agulló, que precisamente es el autor de la tesis que atribuye a Antoni Gaudí el conjunto arquitectónico modernista del Jardín Invisible, construido entre 1906 y 1912. Agulló mantiene que el Jardín Invisible fue el banco de pruebas de algunos de los proyectos más cripta de la Colonia Güell.
En este escenario, Gaudí, con la colaboración de Josep Maria Jujol, creó tres conjuntos arquitectónicos: la cueva cascada (1906), una construcción de rocalla con forma de cueva y montaña coronada por un baldaquino; la Capilla de la Virgen (1911), una gruta también de rocalla en forma de dragón que contenía la figura de una singular Virgen de Lourdes con una corona de 12 estrellas del Apocalipsis (como la que corona la Torre de la Virgen en la Sagrada Familia), y una plaza con bancos revestidos de mosaico (1912). La capilla, de la que brotaba agua, estaba en medio de un lago y de la cueva salía una gran cascada.
Las obras y fechas en que se hicieron están perfectamente documentadas y acotadas cronológicamente en la Revista Frenopática Española, que era la publicación interna del psiquiátrico, donde se informaba de las actividades del centro y se publicaban estudios y noticias relacionadas con la enfermedad mental, pero en ningún caso se hacía referencia a su autor a pesar de que en aquella época ya era una celebridad. Esto se atribuye al estigma que ya entonces perseguía a los enfermos mentales ya la dificultad que suponía reconocer que Gaudí ensayaba con ellos obras que posteriormente se llevarían a cabo en la zona burguesa de la capital.
Un programa que quiere acabar con el estigma
La recuperación del Jardín Invisible forma parte de la estrategia del Parque Sanitario San Juan de Dios de Sant Boi para visibilizar la contribución del arte y la cultura a la salud, y concordaba directamente con la labor que lleva a cabo Torrents d’Art, un programa inclusivo, comunitario y no estigmatizando donde las personas, tengan o no tengan un trastorno mental, participan conjuntamente.
Dadas las características de este conjunto modernista, una de las hipótesis que se plantean es que en el proceso de construcción del Jardín Invisible las personas residentes en el antiguo psiquiátrico de Sant Boi, actualmente enmarcado dentro del recinto del Parque Sanitario Sant Joan de Déu, habrían participado en su construcción, siguiendo las directrices de un complejo proyecto ideado por Antoni Gaudí.
Esto se debe a que el antiguo psiquiátrico de Sant Boi fue una de las primeras instituciones que estudiaron la ergoterapia, una corriente procedente de Europa, que consistía en utilizar el trabajo como herramienta terapéutica para tratar a las personas con problemas de salud mental. Se disponía de talleres donde los pacientes aprendían el albañilería y participaban así en las diferentes obras que se realizaban en el centro.
La recuperación del Jardín Invisible conecta con el legado del Parque Sanitario San Juan de Dios y se marca como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas con trastornos mentales a través del trabajo de creación en comunidad e inclusivo.







