El FC Barcelona mantiene intacta su ofensiva contra la UEFA. El presidente en funciones del club, Rafa Yuste, ha reafirmado este viernes la posición del Barça y ha denunciado un grave perjuicio económico y deportivo derivado del arbitraje de la eliminatoria de cuartos de final de la Champions League contra el Atlético de Madrid, que se saldó con la eliminación del equipo azulgrana. Las declaraciones de Yuste llegan un día después de que el club presentara una segunda queja formal ante el organismo que preside Aleksander Ceferin, después de que la primera fuera rechazada por considerarla inadmisible.
La insistencia institucional del club tiene un trasfondo económico cuantificable. Los 15 millones de euros que, según los premios de la UEFA por la clasificación para las semifinales, sí percibirá el Atlético de Madrid y que el Barça ha dejado de ingresar. El argumento del perjuicio económico se suma así al deportivo en una queja que pide a la UEFA la apertura de una investigación, el acceso a las comunicaciones arbitrales y, si procede, el reconocimiento oficial de los errores cometidos.
Qué dice el comunicado oficial del club
En el comunicado difundido este jueves 16 de abril, el FC Barcelona asegura que a lo largo de los dos partidos de la eliminatoria se produjeron diversas decisiones arbitrales que no se ajustan a las Reglas del Juego, derivadas, según el club, de una aplicación incorrecta del reglamento y de una falta de intervención adecuada del sistema VAR en acciones de clara trascendencia. La entidad sostiene que la acumulación de estos errores ha tenido una incidencia directa en el desarrollo de los partidos y en el resultado final de la eliminatoria, y ha comportado un perjuicio deportivo y económico significativo para la entidad.
El texto oficial se cierra con un ofrecimiento del club a colaborar con la UEFA con el objetivo de mejorar el sistema arbitral para garantizar una aplicación más rigurosa, justa y transparente de las Reglas del Juego.
Cronología de una escalada
La polémica arrancó en el partido de ida, disputado en el Spotify Camp Nou el pasado 8 de abril. El Atlético de Madrid se impuso por 0 a 2 en un partido marcado por dos jugadas que el Barça considera determinantes. La acción de Marc Pubill, que detuvo el balón con las manos dentro del área después de un saque de portería del guardameta Juan Musso, y que el club reclama como penalti. Y la expulsión con roja directa de Pau Cubarsí después de una falta sobre Giuliano Simeone, sancionada inicialmente con amarilla y rectificada por el VAR.
El árbitro rumano Istvan Kovacs no señaló el penalti, y el VAR no intervino. Después del partido, el club presentó una primera queja formal a la UEFA solicitando la apertura de una investigación, la publicación de los audios del VAR y la revisión de las actuaciones. La respuesta del organismo europeo llegó el martes 14 de abril. Declaró la queja inadmisible al no apreciar ninguna infracción sancionable en la jugada de Pubill.
El partido de vuelta, disputado ese mismo martes 14 en el Riyadh Air Metropolitano, confirmó la eliminación azulgrana. El Barça ganó por 1 a 2 como visitante en un partido arbitrado por el francés Clément Turpin, pero el global se quedó en 3 a 2 para los colchoneros. En este segundo partido, el club protesta otras decisiones. La expulsión de Eric García con roja directa, después de que el árbitro le mostrara amarilla y el VAR rectificara. Una posible falta sobre Dani Olmo. Una entrada sobre Fermín López que, según el club, le abrió el labio. Y la amonestación a Gavi justo después de la jugada, mientras Fermín aún era atendido sobre el césped.
Laporta, desde el Godó, una vergüenza
El miércoles 15 de abril, el presidente electo Joan Laporta, que tomará posesión formal del cargo el 1 de julio, compareció en el Real Club de Tenis Barcelona 1899 con motivo del Trofeo Conde de Godó. Allí cargó con contundencia contra el arbitraje de la vuelta. “El arbitraje, tanto del árbitro como del VAR, fue una vergüenza. Lo que pasó no es admisible, y menos aún que se vuelva a repetir. Las decisiones tomadas perjudicaron gravemente los intereses del Barça. Es algo intolerable”, afirmó.
Fue el mismo Laporta quien adelantó la segunda queja del club. “Me ha dicho el presidente Yuste que se volverá a presentar una queja porque lo de ayer no es admisible”. Este anuncio se materializó 24 horas después con el comunicado oficial de la entidad.
La respuesta de Pubill
Mientras el Barça elevaba la presión por vía institucional, el protagonista involuntario de la polémica ofrecía su versión. El defensa del Atlético, Marc Pubill, sancionado para la vuelta de la Champions y con la vista puesta en la final de la Copa del Rey de este sábado ante la Real Sociedad, compareció el jueves en Majadahonda, donde el equipo colchonero preparaba la cita copera. Preguntado por la jugada que el Barça reclama como penalti, el jugador se amparó en la resolución europea. “La versión ya la dio la UEFA, así que no hace falta. Está claro cuál es mi opinión, que no se puede pitar nunca, así que no tengo nada más que decir”.
El jugador rojiblanco, en declaraciones recogidas por la agencia EFE, evitó entrar en polémica y prefirió detenerse en la eliminatoria ya resuelta, que calificó como “un recuerdo precioso vivido con la afición colchonera”.
Una batalla más allá del césped
El pulso del Barça con la UEFA va más allá del arbitraje concreto de una eliminatoria. El club catalán lleva meses reclamando más transparencia en los procesos arbitrales de las competiciones europeas, especialmente en lo que se refiere a la publicación de los audios del VAR, una demanda que se ha repetido en las dos quejas formales presentadas. Desde el entorno azulgrana se defiende que las reclamaciones no responden a victimismo, sino a una demanda legítima de rigor institucional, más aún cuando el impacto económico de quedar fuera de las semifinales, esos 15 millones de euros en premios directos, además de los ingresos asociados por los partidos en casa y por los derechos televisivos, es cuantificable.
La UEFA, por su parte, ya ha dejado clara su posición sobre la primera queja al declararla inadmisible. Queda por ver si la segunda reclamación correrá la misma suerte o si el organismo europeo accede, al menos, a abrir algún tipo de revisión formal de la actuación arbitral en la eliminatoria.









