«No son asumibles dos accidentes ferroviarios en un mismo año», admite el presidente español, que anuncia tres días de luto oficial
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha garantizado que se investigarán hasta el final las causas del accidente ferroviario en Toledo. «Si ha habido negligencias, se sabrá, y si ha habido errores en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia», ha asegurado en una declaración institucional desde la zona del siniestro, donde se ha desplazado este miércoles al mediodía.
Sánchez ha admitido que «no es asumible para un país como España» sufrir dos accidentes a la alta velocidad ferroviaria en un mismo año, en referencia también al siniestro de Adamuz de enero. En este sentido, ha asegurado que el gobierno español tomará «todas las medidas oportunas» para recuperar la confianza de la ciudadanía en el sistema ferroviario, incluido un eventual refuerzo de las medidas de seguridad. «Si tenemos que reforzar aún más la seguridad, se hará», ha insistido.
Aunque la investigación está todavía en curso, ha apuntado que los accidentes de Toledo y Adamuz tendrían causas que «no tienen nada que ver» entre ellas.
Sánchez ha expresado su solidaridad con los familiares de las víctimas y los heridos, y ha asegurado que «toda España está de luto». También ha anunciado tres días de luto oficial, que empezarán este jueves.
«Detrás de cada una de las personas que ha muerto hay vidas y familias rotas, angustia y mucho dolor», ha lamentado.
Puente descarta avanzar conclusiones sobre las causas
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, evitó atribuir directamente el accidente a un error humano durante una comparecencia en el centro de control de Adif de la estación de Atocha de Madrid, desde donde se gestiona la circulación ferroviaria del corredor entre Madrid y Andalucía.
Tras consultar a los técnicos, escuchar las grabaciones de las comunicaciones entre el centro de control y los trenes y examinar una recreación de los hechos, Puente expuso una cronología de los acontecimientos, aunque admitió que todavía hay cuestiones que no tienen explicación.
A las 8:30 h, el sistema de señalización LZB ha dejado de funcionar en un tramo de 63 kilómetros. Como consecuencia, al menos seis trenes de alta velocidad, entre ellos los dos implicados en el siniestro, se han detenido automáticamente. Según los protocolos, la circulación sólo se puede reanudar con la autorización del centro de control y, habitualmente, en condiciones de “marcha a la vista”.
Poco después, se ha autorizado la reanudación de la marcha de algunos de los trenes. A dos de ellos se les ha indicado que continuaran a velocidad normal. Uno de los maquinistas ha advertido al operador del centro de control de que no podía hacerlo sin que se hubiera restablecido el sistema LZB. El operador le ha dado la razón.
Sin embargo, por motivos que todavía se desconocen, el tren AVE accidentado ha recibido autorización para circular a velocidad normal, de hasta 200 km/h, a las 8.36 h. Diecisiete minutos después, a las 8.53 h, chocó por detrás con un tren Iryo que se encontraba parado en la misma vía frente a un semáforo rojo, en la entrada de la estación de Urda.
De momento, no se sabe por qué Iryo seguía parado ni por qué no se ordenó detener el AVE durante los 17 minutos previos a la colisión. Puente ha recordado que había señales en rojo y que, según el protocolo, el AVE no podía circular en ningún caso a más de 40 km/h en esas circunstancias.
El ministro tampoco pudo aclarar por qué nadie del centro de control detectó a tiempo el riesgo de colisión. Igualmente, sigue sin saberse por qué Iryo no había reanudado la marcha, a pesar de que se había autorizado a otros trenes. Puente aseguró, en cualquier caso, que los trenes estaban correctamente localizados.
Se investigarán posibles responsabilidades
Ante estas «circunstancias inexplicables», Puente ha apuntado que se investigarán las posibles responsabilidades del operador del centro de control, un profesional con experiencia que trabajaba con el apoyo de un auxiliar y de un supervisor. Según el ministro, el operador todavía no ha declarado oficialmente.
Puente ha explicado que el sistema LZB ya había sufrido averías en otras ocasiones, pero ha defendido su fiabilidad. Sin embargo, recordó que funciona desde 1992 y que está en proceso de sustitución porque ya no se fabrica y cada vez es más difícil disponer de repuestos. El sistema que debe sustituirlo es el ERTMS.
El ministro ha defendido que el sistema ferroviario español es «seguro y fiable», dentro de los límites que imponen el material y la acción humana, como ocurre en cualquier medio de transporte. También ha asegurado que es plenamente homologable en los sistemas ferroviarios de los demás países europeos.
Preguntado por su estado de ánimo, Puente se ha declarado «consternado» y «devastado», como también lo está Sánchez, con quien ha hablado en varias ocasiones este miércoles por la mañana. Con todo, consideró que su estado personal es secundario frente al drama que viven las familias de las víctimas.
El ministro ha añadido que en estos momentos está centrado en la gestión de la crisis y en la esclarecimiento de los hechos, y no en una eventual dimisión.







