Un estudio concluye que los pacientes con sarcopenia tienen mayor riesgo de sufrir daños en los nervios durante el tratamiento
Un estudio liderado por profesionales del Hospital de Bellvitge y el ICO de Hospitalet ha identificado la sarcopenia -la pérdida de masa y fuerza muscular- como un factor de riesgo importante para desarrollar neuropatía periférica asociada a la quimioterapia, una de las complicaciones más habituales en los tratamientos oncológicos.
La investigación, encabezada por la doctora Roser Velasco y publicada en la revista científica Neurology, concluye que los pacientes con menor masa muscular tienen hasta 2,5 veces más posibilidades de sufrir neuropatía de moderada a severa durante la quimioterapia.
La neuropatía periférica es un efecto secundario que afecta a los nervios, especialmente los de manos y pies, y que puede provocar hormigueo, pérdida de sensibilidad, dolor o dificultades para caminar y realizar actividades cotidianas. En algunos casos, estos síntomas pueden obligar a reducir o interrumpir el tratamiento contra el cáncer.
Los investigadores han observado que las personas con sarcopenia son más vulnerables a efectos neurotóxicos de algunos fármacos quimioterápicos. Este descubrimiento podría permitir identificar antes qué pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar estas complicaciones y aplicar medidas preventivas antes de iniciar el tratamiento.
Entre estas estrategias, los especialistas destacan programas de ejercicio físico e intervenciones nutricionales orientadas a preservar la masa muscular de los pacientes. El objetivo es mejorar la tolerancia a los tratamientos y reducir el impacto de los efectos secundarios sobre la calidad de vida.
El estudio ha analizado la relación entre la composición corporal de los pacientes y el grado de daño neurológico desarrollado durante la quimioterapia. Para ello, el equipo investigador ha utilizado técnicas avanzadas de imagen y ha estudiado diferentes biomarcadores presentes en la sangre. Entre ellos se encuentran la miostatina, una proteína relacionada con la regulación muscular, y los neurofilamentos, indicadores de posible daño a los nervios.
La investigación es fruto de un trabajo conjunto entre diversas unidades del Comprehensive Cancer Center Campus Salut Bellvitge, que ha integrado conocimiento clínico, nutricional y biológico para entender mejor cómo responde cada paciente a los tratamientos oncológicos.







